Cómo buscar tu corazón en la Biblia
¿Conoces tu corazón?
El corazón… seguro piensas en la bomba de carne dentro de ti. Quizás lo dibujaste para expresar tu amor. O alguien te pidió que lo dones cuando fallezcas. Conoces cómo es el corazón; pero, ¿conoces tu corazón? Es fácil que él te engañe cuando envidias, odias, te enojas o mal piensas cosas que nadie sabe. Son tus monstruos secretos. Todo lo que haces, piensas, hables tienen su raíz ahí (Proverbios 4:23; Mateo 15:19-20; Lucas 6:45). Pero la Palabra descubre tu corazón tal como es. Lo sé porque, como cristiano, soy espejeado por ella y a diario necesito que obre en mí esa cirugía urgente (Hebreos 4:12-13).
Te propongo un ejemplo para que compares tu corazón con el de otro en tu Biblia: el corazón del rey Saúl.
El corazón de un rey loco
Dios desechó a Saúl por desobediente, orgulloso e incrédulo. Lo quitó del trono de Israel y se lo dio a otro mejor: David. Saúl no es nadie digno de imitar. Pero hay tres áreas de su corazón que sí te advierten que cuides el tuyo:
(1) Tu corazón y tu hablar. Más de una vez, Saúl se expresaba así: “el Señor tu Dios” (1 Samuel 15:15). Pero la verdad, no era su Dios. Luego, menospreciaba tanto a David que ni lo llamaba por su nombre; sino como “el hijo de Isaí” (1 Samuel 20:27). Se creía superior a él y olvidó su origen humilde (1 Samuel 9:1-2). Se quejaba mucho, pues nadie se compadecía de sus problemas (1 Samuel 22:8). También interpretaba mal las circunstancias: hablaba de Dios como su aliado; cuando era lo contrario (1 Samuel 23:7, 14).
(2) Tu corazón y tu orgullo. Dios ordenó a Saúl destruir a Amalec por completo; pero él desobedeció (1 Samuel 15:3, 9). Después, levantó un monumento en su honor para llevarse el crédito de la “misión cumplida” (1 Samuel 15:12). Cuando fue confrontado por su pecado, le preocupaba más su reputación frente a los demás (1 Samuel 15:30).
(3) Tu corazón y tu odio. Unas doncellas atribuían a David la victoria sobre los filisteos, y esto provocó celos en Saúl (1 Samuel 18:8-9). Se enemistó contra su sucesor porque el pueblo lo amaba (1 Samuel 18:29). Siempre iba a la defensiva con una lanza: para matar a David o a quien se interponga en su camino (1 Samuel 18:10-11, 19:9-10; 20:32-33; 22:6, 8).
Una solución para tu corazón
La Biblia nos confronta con el ejemplo de Saúl. Y sólo Dios cambiar tu corazón de piedra en uno de carne: vivo en el Hijo, sensible al Espíritu y latiendo para el Padre (Ezequiel 36:26-27). Cuando Jesucristo toca tu vida con el poder de Su Evangelio, tu hablar no anuncia el “yo”, no buscas reconocimientos ni méritos, no peleas contra medio mundo y la única opinión que te importará es la del Señor (Efesios 3:17-19; Gálatas 2:20).
¿Cómo vivir este cambio radical? El primer paso es reconocer que la Biblia dice la verdad sobre de ti. Después, acércate al Señor, arrepiéntete y humíllate. Admite que no eres suficiente, un pecado de orgullo te ciega y necesitas un cambio de corazón. Martín Lutero dijo: “He desistido la idea de que hay calidad alguna en mi corazón. Yo simplemente me aferro a Cristo y digo: Él es mi justicia”.
¿Ves por qué es importante leer la Biblia? Que nuestro Dios visite mucho tu corazón por medio de Su Palabra y que haga de ti una vasija humilde que testifique de Su gracia (Santiago 4:6).
Y tú, ¿qué opinas? ¿la Biblia te ha ayudado a examinar tu corazón? ¿cómo lo ha hecho? ¡Déjanos tus comentarios!
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